viernes, 9 de enero de 2015

Dos palabras difíciles de aplicar.

        En una relación la lealtad es compañera de la fidelidad, si alguna vez éstas se sueltan la mano, llegará el momento en que se fracturará dicha relación y será eminente su fin.
       No es complicado pensar que si deja de existir alguna de las dos, la otra se vera afectada en una gran parte y que se puede esperar, si ese tipo de relaciones son de causa-efecto, siempre que ocurra una acción, se obtendrá una reacción. 
      Lo ideal es, que si somos leales, entre nuestras intenciones debería estar ser fieles, porque si tenemos un objeto de mucho valor al que amamos y cuidamos, no seríamos capaces de cambiarlo ni reemplazarlo.